No olviden que el enfermo también es persona
Cuando la burocracia médica desatiende la salud del paciente y no acompaña a su familia, queda un sabor amargo. Si bien la muerte no es evitable, sí lo es el sufrimiento. Aquí difundimos una carta sincera y humana.
Su autora propone cambiar rencores por acciones legales para que no suceda lo mismo con otras personas. Un pedido desde el duelo, polémico, necesario para la reflexión.
Carta sobre la muerte de mi viejo
El 4 de julio pasado nuestro padre Aldo Pankonin ,debería haber cumplido 57 años, pero no fue así porque tuvo la desgracia de enfermarse, y la desgracia peor aún de tratarse en el hospital Durand , hospital público de la ciudad de Buenos Aires , quien lo abandonó.
5 meses antes él había ingresado a la guardia de éste Hospital por tener malestares y hemorragias, desde entonces y bajo la negligencia y maltrato del Dr. Olivera ( gastroenterólogo) quien no dio importancia al caso para acelerar los estudios, se tardaron 3 meses en dar el diagnóstico.
Nos gustaría que quienes lean esta carta pudiesen ponerse en el lugar de una persona que sabe que tiene una enfermedad grave, que posiblemente no va a poder curarse, y que su único anhelo es" tratar de vivir el mayor tiempo posible y con la mejor calidad de vida posible " pero los médicos que deben procurarle este alivio, no quieren tratarlo.
Resumiendo el final de ésta historia, tras obtener ciertos contactos, los familiares conseguimos que pudiesen internarlo, un mes después de la fecha de diagnóstico. Pero incluso una vez internado, a nuestro padre no se lo trató de acuerdo a la gravedad de su estado, (no tuvo soporte nutricional, ni durante los primeros tres días de internación se presentó alguno de los proctólogos) Y desgraciadamente, como había prevenido su oncólogo, a los tres días de internación se produjo la peritonitis.
Una peritonitis, es de saber popular, tiene un alto grado de mortalidad en una persona "sana", imaginensé en un paciente inmunodeprimido, como lo es un paciente con cáncer. Nuestro viejo no consiguió el "milagro " que esperaron durante los 25 días siguientes en terapia intensiva, aunque los médicos opinaban que tenía " muchas ganas de vivir" por la manera de resistir.
Los pronósticos y los riesgos evaluados por la ciencia, no incluyen a la humillación en la balanza de las decisiones médicas. Siempre se encontrará una justificación de la imperdonable degradación del paciente que fue a poner el cuerpo, no la dignidad en manos de otro.
El cáncer representa la segunda causa de muerte en la Argentina: unas 55 a 60.000 muertes al año. Hay muertes evitables - si bien no todas - y ciertamente hay sufrimientos evitables. Hay que terminar con el abandono de los pacientes con cáncer. Hacerles conocer sus opciones, no "bajarles la persiana" sin justificación y permitir que vivan una vida digna.
Les pedimos que apoyen la denuncia que haremos al jefe de gobierno Jorge Telerman , por estar el Hospital Durand bajo la órbita del Ministerio de Salud de la Ciudad autónoma de Buenos Aires.
Les agradecemos su colaboración , su esposa Liliana Gau, y sus hijas
Victoria, Patricia y Anahí Pankonin.





